Poli bueno, poli malo

Beatriz Pallas ENCADENADOS

TELEVISIÓN

16 sep 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Desde Starsky y Hutch a Hart y Cohle; desde Crockett y Tubbs a Mulder y Scully, numerosas parejas de policías han hecho historia en el mundo de las series. Por el momento, Olmos y Robles andan lejos de ingresar en esa nómina. Los protagonistas de Olmos y Robles son un dúo de agentes patrios, un cabo campechano de la Guardia Civil y un laureado teniente; poli bueno, poli malo, condenados a entenderse. Unir a dos antagonistas sin química aparente como Pepe Viyuela y Rubén Cortada precisa de una sólida historia y un buen guion para fraguar la mezcla. Pero la serie destinada por TVE para contrarrestar la inercia de la Champions de Antena 3 tiende a la dispersión. Un cóctel de acción y comedia poco trabado rinde homenaje desde Homeland a Berlanga, desde José Mota a Sherlock y C.S.I., incorporando, además, cierto tono cultural.

Viyuela recupera retazos del clásico personaje torpe que lo convirtió en un cómico de referencia en los noventa con aquellos gags del hombre atrapado por una silla plegable o el del individuo incapaz de vestirse una chaqueta, mientras Cortada sigue peleando por trascender más allá de su efigie apolínea. Solo contados momentos de humor absurdo de los vecinos del pueblo de Ezcaray logran arrancar media sonrisa. La serie libró honrosamente su primer asalto al emitirse después de un partido de la selección española. Ahora viene lo difícil.