El beso de Risto Mejide

Sandra Faginas Souto
Sandra Faginas MIRA Y VERÁS

TELEVISIÓN

Qué acto tan espontáneo, el del beso, y qué poco milimetrado a primera vista parece. Como un flash. Hasta que Risto, como si fuera Apolo recogiendo entre sus manos a la ninfa Dafne, lo subtitula «This is it» y lo sube a la red. Entonces comienza el segundo acto de una pequeña obra teatral. ¿Qué nos quiere decir el autor? ¿Solamente que se ha enamorado? ¿Que se ha enamorado como nunca antes? ¿Que somos un puñado de sosos y que deberíamos tenerle todos una envidia terrible por lo bien que besa y lo feliz que está? ¿Que nos fijemos en lo bien que escribe en inglés? Probablemente ni uno ni lo otro. Risto lo que nos ha hecho saber con ese beso es que estrena programa (que viene a ser como estrenar una novia) y que está pletórico con esta nueva andadura en la que ¡oh, sorpresa! se encargará de entrevistar en un estupendo loft. Es posible que esta lectura de la escena primera del acto segundo de la pieza sea demasiado cruel y desde luego muy poco romántica. Casi tanto como esconderse en un photocall para anunciar a los medios -es todo tan simple como un beso- que tiene una novia guapérrima y jovencérrima para jugar al despiste. Solo cuando lo confirmó en puro castellano y en papel de periódico entonces la prueba de amor se hizo real. Y es que, ya se sabe, cualquier gesto de Risto deja marca. «This is it».