Tiene que aparecer pronto Alonso Entrerríos, soldado de los Tercios de Flandes, con su sable por algún agujero del tiempo y parar todo este desaguisado. Aunque con la visión del siglo XVI el shock sería mortal. Alguien se ha confundido de puerta y el Ministerio ha caído en manos de una panda de desvergonzados. Ningún escándalo puede ser mayor así que ya pueden entrar pronto por algún lado esos personajes de ficción o acabaremos todos enredados en un metareality con demasiados golpes de realidad. Necesitamos algo más de ilusión para superar tanto desmán. En la misma semana en que «León come gamba» ponía un poco de inocencia y al menos esquivaba tanta atención sobre el no topless de la imbatible Mariló, ver a un vicepresidente del Gobierno, exministro de Economía, exdirector del FMI -y ya es el tercero que detienen- agachando la cabeza en el coche policial por llevárselo supuestamente a manos llenas es insoportable. Y más insoportable ver que desde el ministerio real nos toman el pelo. Nos sorprendemos cuando Anna Allen se inventa, pobrecita, una vida de éxito y fama, pero en la época en que los Pinochos se desdoblan más que el Pequeño Nicolás y entran y salen con el mismo traje haciendo dos papeles, de poli(tico) y de ladrón, es para vivir sumergirse en la irrealidad. ¿Por donde se sale de esta puerta del tiempo?