Que se preparen esas plumas afiladas que dicen que este pueblo no tiene salvación porque vamos camino de otro fenómeno beleniano. Otro milagro mediático que volverá a subir a los altares a Belén Esteban. Porque así lo está decidiendo la audiencia. Futurología o ciencia exacta la verdad televisiva apunta de nuevo a otro espectáculo con precedentes. Belén Esteban es como Fabra a la lotería, una afortunada ganadora. El «me lo llevo» tan cantado por ella puede aplicársele sin ningún género de dudas. Y de aquí a nada será objeto de conclusiones empíricas de esas que a cada poco saca una universidad de cuyo nombre es mejor no acordarse. Belén no hace nada extraordinario en su vida, por hacer no hace nada en el reality, pero no hay semana que no genere titulares a mansalva, críticas a darle por el pie, aplausos y abucheos desorbitados y un beneficio descomunal en cualquiera de los programas que se asiente. Ganó Mira quién baila atacada de ansiedad y hasta arriba de otras sustancias confesadas por ella, se abalanzó sobre la corona de la más consentida de Sálvame, e incluso se permitió el lujo de acabar siendo la más odiada también. Pero el fenómeno mediático tiene esas absurdas sinergias de ni contigo ni sin ti tiene mi mando a distancia remedio. Belén lo volverá a hacer. Y si gana el VIP se llevará 100.000 euros. Otro milagro.