No tan ejemplar

Beatriz Pallas ENCADENADOS

TELEVISIÓN

Hay empleos, como el de concursante de Gran Hermano vip, en los que haber leído un libro es un punto negativo en el currículo. Para armar gresca y atender al instinto más primario, cunde más un intelecto a monte. Pese a esta certeza, los exabruptos alumbrados en el programa son capaces de abrir grietas como si fuese el oráculo quien dictase sentencia. Telecinco se enfrentó esta semana a un presunto conflicto por los comentarios homófobos y xenófobos que, con supuesta espontaneidad, profirieron dos concursantes de su reality clase A. Tenían dos opciones ante el revuelo ocasionado. Una era expulsarlos fuera de cámara para restar trascendencia a una situación incómoda; otra, hacerlo a bombo y platillo. La decisión no fue difícil. Con la apisonadora de Cuéntame acaparando al público a la misma hora y los números de la cadena de capa caída a merced de Alatriste, una expulsión disciplinaria en prime time era una oferta imposible de rechazar.

Lo que iba a ser un castigo ejemplar se quedó en amistoso tirón de orejas, que permite a los acusados continuar como invitados. Sospecharán los mal pensados que todo esto tiene que ver con que los dos expulsados van a tener pronto programa propio en Cuatro, cadena hermana, y que las formas de promocionarlo son infinitas. Sea o no así, más de cuatro millones de espectadores jalearon la estrategia.