Familias corrientes


Sentenció Groucho Marx que la familia es una gran institución, siempre que te guste vivir en una institución. Con las series de televisión sucede algo similar: la familia puede ser un gran argumento siempre que al espectador le complazca suspender un rato su pensamiento mientras observa opíparos desayunos en mesas enormes y conflictos que enfrentan a varias generaciones.

Dos de los estrenos de mayor éxito de esta semana tuvieron como eje central a dos familias presuntamente corrientes. Unos son los Navarro, recién llegados protagonistas de Algo que celebrar, una serie de bodas, bautizos y comuniones que retrata a los personajes de fiesta en fiesta. Quiere ser naturalista, pero con la inverosimilitud que se presupone en las comedias de situación. Capaz de arrancar sonrisas a «ese público» al que se refirió esta semana Pérez-Reverte, que no quiere complicarse con enjundias de HBO, la serie recuerda por su humor a Familia cancelada por Telecinco, y, en función de cómo evolucione, tanto puede consolidarse en la parrilla de Antena 3 como compartir con aquella su destino.

Los otros parientes ilustres de la semana fueron los veteranos Alcántara, que regresaron con intención de seguir siendo reflejo de la vida cotidiana en la historia de España, pero que, a fuerza de reinventarse y de sobrevivir a las más insólitas casualidades, se han convertido en pura ciencia ficción.

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