Pedro García Aguado: «Yo con el deporte me drogaba»

Noelia Silvosa
Noelia Silvosa A CORUÑA / LA VOZ

TELEVISIÓN

El campeón olímpico habla de su adicción y de su rol televisivo

27 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El famoso Hermano mayor no defrauda en las distancias cortas. Tampoco tiene tapujos al describir su adicción. La figura tiene muy poco de personaje y mucho de persona, y es que Pedro García Aguado es justo lo que parece. Aprovecha su fama para ayudar a los que se pierden por el camino, y para eso precisamente se acercó ayer a A Coruña. Impartió una charla que se repite hoy, a las 19 horas en el centro comercial Espacio Coruña, para orientar a los adolescentes y a sus familias.

-Estamos acostumbrados a verlo como profesional, pero no en su faceta de padre. ¿Qué métodos utiliza para evitar que sus hijas caigan y se dejen llevar?

-Lo que aplico en la educación de mis hijas es aprender de los errores. Aprendo de lo que en mi caso mis padres no supieron hacer de otra manera. Se separaron, y no fue una separación muy amistosa. Yo tengo dos separaciones a mis espaldas, y lo que hago sobre todo es que mis hijas no paguen mis errores. Llegar a todo tipo de acuerdos para que mis hijas no sean las víctimas de un problema que está siendo muy común en la sociedad.

-¿Se hace un seguimiento de los casos?

-Sí, de algunos casos sí se hace. De otros ya no, porque esto empezó en el 2009. Hay chavales que ya no sé dónde están ni cómo. Más o menos estamos un año con cada uno de ellos, siguiendo sus casos y orientándolos.

-Ayuda a niños y adolescentes, pero también a gente de más edad.

-Tengo dos áreas de actuación. La primera es el trastorno de conducta en el ámbito doméstico, que son estos chicos de entre 12, 10, 5, 6 y 7 años junto con los adolescentes. Luego tengo los trastornos de adicción.

-Hay muchos casos de familias con un adicto adulto que delinque o acosa a los padres. ¿Qué les aconsejaría?

-Siendo mayor de edad, e incluso menor, tiene que ser un ingreso voluntario. Hacemos estrategias con la familia a las que llamamos «el amor duro», que significa decir «hijo mío, yo te quiero mucho pero no te voy a permitir que te mates. No entras en casa hasta que no te recuperes, y yo te voy a ayudar».

-Con su experiencia de 10 años limpio ¿se tienen tentaciones?

-Si el adicto deja puertas abiertas, sí. Lo importante es que no te olvides nunca de que eres un enfermo adicto, lo que quiere decir que no vas a controlar con la sustancia. No puedes dejar la puerta abierta a una copa, no puedes tomar nada de nada.