Series de chicle

Beatriz Pallas ENCADENADOS

TELEVISIÓN

30 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Nos han querido convencer de que las mejores películas actuales son las series de televisión, a las que se han fugado los grandes genios del guion huyendo de una industria, la del cine, que cada vez aporta menos ideas nuevas. Así, crédulos de nosotros, nos hemos entregado con los ojos cerrados a devorar séptimo arte en dosis homeopáticas. Y aunque es verdad que cada año se pueden ver un puñado de grandes producciones, como Boardwalk Empire, que La Sexta emite esta noche, el espectador no puede dejar de tener a ratos la sensación de que se estira el chicle de forma artificial, de que lo que le empaquetan en trece episodios podía haber durado mucho menos o haberse rellenado mejor. Prima la cantidad sobre la calidad, incluso en series americanas de culto.

En España, esta semana Telecinco echó el cierre a Hospital central, que ostenta el título de serie española más longeva con veinte temporadas emitidas en doce años. El público no acompañó a estos médicos en su final, ni siquiera cuando, en el trágico último episodio, los osados guionistas hicieron la pirueta que los de House no se atrevieron: matar al protagonista. Pero era demasiado tarde. A esas horas, los espectadores ya estaban en otra cadena, entregados a esa joya sobre el peso de los recuerdos que es Up. Cine con mayúsculas.