Mari recupera a su Pedriño

i. salazar REDACCIÓN / LA VOZ

TELEVISIÓN

CÉSAR TOIMIL

El ferrolano elige a su madre en la final de «¿Quién quiere casarse con mi hijo?»

17 nov 2012 . Actualizado a las 19:05 h.

Pedro Castro eligió a su madre, María García, y no a Manu, su pretendiente favorito. Así, Pedriño fue el único concursante de ¿Quién quiere casarse con mi hijo? que salió del programa sin pareja, pero eso no le quita el sueño. «Al final no pasó, pero yo creía que sí era posible conocer a alguien en un programa de televisión», aseguró ayer a La Voz el joven de Valdoviño. «Al principio la gente me decía que no me tomara a coña lo de conocer una pareja en el concurso, porque nunca se sabe lo que puede pasar, y bueno, elegí a mi madre por varios motivos, aunque Manu me gusta mucho», afirma.

Y es que Manu, stripper y actor porno, «además de la imagen de chico duro que tiene, es también un tío supercentrado, supertranquilo, que se toma su trabajo muy en serio», dice Pedriño, que matiza que si no lo eligió no fue por su trabajo, «que es como cualquier otro», sino porque podía afectarle en el futuro, «ya que él tiene que moverse mucho, acostarse con mucha gente...». Y siguiendo aquello de que «ante la duda, abstente», Pedro lo tuvo claro: no se está tan bien con nadie como con mamá.

De hecho, lo que destaca como más positivo de su paso por el programa de Cuatro, cuya final del jueves volvió a ser trending topic en Twitter, «es que aumentó la complicidad» con su madre: «Todo esto nos ha unido mucho, en especial en el tema del mariconeo», señala, y añade que «ahora puedo hablar más abiertamente con ella de todo». Y viceversa, porque confiesa que también él ha conocido más de la forma de ser de Mari, en especial en lo que respecta a la pareja que le gustaría para su hijo: «Me he dado cuenta de que no le importa mucho el físico, sino que sea una buena persona». De hecho, con la posibilidad de que terminara emparejado con Manu, dice que «ella entendió que su trabajo era eso, un trabajo, aunque le preocupaba que yo lo pudiera pasar mal».

Ahora, una vez finalizado el programa, Pedriño se queda con lo positivo: «La vida no me ha cambiado nada, excepto porque me saludan por la calle, casi siempre para preguntarme por mi madre, que no es consciente de que todo el mundo la conoce». A ella y a su hijo, que el jueves, en menos de dos horas, tenía más de tres mil seguidores nuevos en Twitter. «Ya veremos que pasará, pero la experiencia ha sido muy buena en todos los sentidos», concluye.