Adiós a los sustitutos

TELEVISIÓN

Es cierto que el mando se vuelve pegajoso con el calor, y no me extraña con la originalidad de los programadores que se valen solo de la palabra verano para darnos el cambiazo. Así que aun soportando la ausencia de sorpresa de Espejo de verano, El programa del verano, Verano directo y sucedáneos, el verano verdaderamente lo que viene a demostrar es el coraje del presentador sustituto. Porque hace falta valor para mantenerse como el número dos jugando en primera, y corriendo el riesgo de que te metan el dedo en el ojo. Pero superado el coraje, el espectador se enfrenta al auténtico silogismo: si a El programa de Ana Rosa le quitan a Ana Rosa... ¿hay programa? ¿Existe este Barça sin Guardiola? ¿Hay Gran Hermano sin Milá?... Y es que cada vez que Terelu se hace con el Sálvame, el plató de ser un arcoíris (sí como la bandera gay) se transforma en un rosa chicle que no hay quien lo mastique. Y aunque seguro que Paz Padilla y Jorge Javier tienen algo en común como para poder hablar de sexo oral en horario infantil, la distancia para mi mando es el olvido cuando la gaditana baja las escaleras. El sustituto tiene valor, sí, pero el periodista estrella además tiene ego. Como le dijo Encarna Sánchez a José María García en un duelo displicente: «Tú también eres un número uno».