Nueva entrega de «Galicia Connection», el programa sobre extranjeros que viven en la comunidad
28 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.V Televisión emite este noche, a partir de las 21.35 horas una nueva entrega de Galicia Connection , el programa que cuenta la visión que tienen los extranjeros que residen en esta comunidad sobre los lugares que les han acogido
El primer caso es el es Alí Alí. Una beca lo trajo a Betanzos para dar cursos sobre grabados y hace apenas dos años que decidió asentarse en A Coruña donde conjuga sus clases de pintura con su faceta de artista.
Desde su apartamento en el Orzán este pintor que derrocha arte en todos sus cuadros, prepara su té moruno antes de bajar a tomarse unas buenas tapas por los bares de La Franja. Alí Alí es un sirio de buen diente. Descarta muy pocas cosas de la oferta gastronómica gallega y se proclama seguidor del caldo del país, en sus diferentes modalidades. Tiene pareja. Es una italiana a la que conoció en su país natal. La distancia los separó hasta que ella decidió trasladarse con el A Coruña. Ali Alí trabaja en el Museo de Belas Artes, y ofrece cursos para niños sobre pintura. De ellos dice que aprende mucho, sobre todo de la singular manera que tienen de utilizar el color en sus trabajos. Ali Ali es un artista reconocido que ha expuesto en importantes salas de varias ciudades españolas. Le gustan las casas con historia, por sus techos altos. Cree que estas zonas están descuidadas a pesar de su valor. Pinta en su casa y también en el paseo marítimo, siempre que el tiempo acompañe. El mar es una buena fuente de inspiración.
Del Orzan al Atlántico y es que el siguiente protagonista de Galicia Connection es Bart y vive en su barco, frente a la costa gallega. Venía de Holanda y se dirigía a las islas Canarias. Tuvo un accidente y rompió su botavara en el golfo de Vizcaya y pensó que en Galicia conseguiría el recambio que necesitaba. Llegó a A Coruña, vio que se vivía bien y decidió quedarse. De esto hace hace seis años.
Bart comprobó que podía que podía fondear su velero sin problemas en las rías gallegas, en general tranquilas para un marinero. Ahora trabaja con su barco y ofrece diversos servicios para navegar por unas aguas que ya conoce. Reconoce ser un amante del albariño y del aguardiente de hierbas, que bebe en las frías noches que pasa en su barco. Los marineros de San Adrián de Cobres y los de la ría de Muros lo saludan ya como uno más y le ayudan a mantener su velero.