Neorrealismo policial

TELEVISIÓN

Con Los Soprano , la ficción televisiva norteamericana se hizo adulta y descubrimos que podía ganar la partida a un cine cada vez más simplón y coyuntural. Un hito, sin duda. Después vinieron otras que revolucionarían el cine de género. Deadwood para el wéstern, Hermanos de sangre y ahora The Pacific para el bélico, y sobre todo The Wire para el thriller policial urbano. Detrás, HBO. Baltimore es el marco perfecto para demostrar que las de policías y traficantes no habían agotado sus esquemas con el añadido de políticos, medios de comunicación, sanitarios, educadores. Quizá el origen de los policiales urbanos televisivos haya que buscarlo en aquella maravilla de ochenta que fue Canción triste de Hill Street , aquel serial que transmitía la sensación de comisarías atestadas con la gente en permanente movimiento y que tenía al guionista Steven Bochco como factótum principal. En The Wire es otro escritor, David Simon, quien radiografía a una ciudad tomando como eje central sus calles y sus instalaciones portuarias, con el auxilio de las nuevas tecnologías para hurgar en las intimidades, incluidas las del crimen. Con una factura ejemplar que la convierten en memorable, su adiós con la quinta temporada fue un mal día para la ficción televisiva.