Un correo electrónico convocando una reunión extraordinaria del consejo de administración de RTVE, sin aparente orden del día, activó todo el proceso. Lo remitía Luis Fernández y este hecho, que podía ser un mero trámite burocrático en otras circunstancias, fue entendido como el principio de un final anunciado.
Luis Fernández quería marcharse de la presidencia de la corporación pública desde hace meses. No había manifestado públicamente su intención, pero su decisión era conocida por muchos.
¿Las causas? Ayer, Fernández enviaba una carta a los trabajadores de RTVE y justificaba su adiós por «razones estrictamente personales». Pero se barajan otros dos factores. El primero, que considera que había cumplido un ciclo en la televisión pública, desde su nombramiento hace tres años. El segundo, la clave para entender esta dimisión, su desacuerdo sobre el nuevo modelo de financiación de la televisión pública y su desencuentro con la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, quien no contó con el todavía presidente de RTVE en las negociaciones y reuniones que mantuvo con todos los agentes implicados.
Cuando Luis Fernández formalice mañana su marcha, lo hará con importantes logros que engordarán su currículo. Por primera vez en la historia de la televisión pública en España, el principal partido de la oposición reconoce su trabajo. El PP, a través de Soraya Sainz de Santamaría, dijo que están «satisfechos» con su labor. Además, RTVE acabará probablemente este año como líder de audiencia en España. Pero lo que más enorgullece a Fernández son los informativos. «Han dejado de ser un problema político y son ahora rigurosos y plurales», explicaba hace unos días en el Senado.