Quién podía imaginarse ver a Ramoncín en Operación Triunfo . Él que tanto criticó el concurso. Pero este cincuentón de buen aspecto (53 años), creativo y con una capacidad dialéctica que le lleva a ser tertuliano mediático reclamado en distintos medios es capaz de dar una explicación convincente.
-Llama la atención verlo en «Operación Triunfo».
-A ti y a mucha gente. Me asombra cómo los demás se asombran de lo que yo hago. Cuando me llamaron me sonó un poco a chino, pero hay que poner cada cosa en su contexto. Además, ¿y si hubiera cambiado de opinión?
-¿Cuál es su postura?
-El programa está en una empresa privada. Está bien que una persona que conoce de verdad el negocio, como yo, les diga a los chicos lo que hay ahí y les ponga los pies sobre la tierra.
-Pero se mezcla con otros que no son más que «show». Pongamos Risto Mejide
-Risto hace lo que tiene que hacer ahí, su papel. En el cara a cara es una tío estupendo, una persona de gran talento, un líder.
-Y usted acude a «OT» como un rostro mediático.
-Me he planteado más mi papel como músico y experto que ha visto mucha gente triunfar y sufrir.
-Lo llaman para hablar de lo divino y de lo humano.
-Al final todos acabamos haciendo eso. Intento hablar de lo que sé, y de lo que no sé me informo. Pero se exagera mucho del poder de la televisión.
-¿Qué le parece la televisión de hoy?
-Es un medio maravilloso cuando veo una buena película o una debate entre Zapatero y Rajoy. Pero cuando cuentan con quién se acuesta alguien, o de quién es el niño de este o la otra me parece repugnante. Ha bajado algo el elemento morboso, pero solo un poquito. Luego están los progres que hacen lo mismo pero lo pintan de progre. Es decir, ese programa del mediodía en que dicen lo mismo pero se ríen. Es El Tomate de los progres.