Guantánamo, Abú Ghraib o Qai-i-Naw, en Afganistán, se han convertido en símbolos de la guerra contra el terror patrocinada por Estados Unidos. Tras sus barrotes se pisotean sin vergüenza los derechos humanos más elementales, como así constatan organizaciones internacionales de toda índole. Escasas son las imágenes que han salido de sus entrañas, pero las pocas conocidas han puesto a los ojos del mundo la inmundicia de su existencia. Tras la excelente acogida de la primera entrega de El alma de los verdugos sobre la dictadura argentina, el periodista Vicente Romero y el juez Baltasar Garzón regresan esta noche (22 horas) a La Primera con un documental sobre las prisiones del horror.
Las tinieblas del poder es un documento periodístico «extraordinario» de casi dos horas que recoge imágenes, en muchos casos «inéditas y de una crudeza extrema», de centros de detención ubicados en Cuba, Irak, Afganistán y en otros países bajo secreto de sumario, a las que ha tenido acceso las cámaras de informativos de TVE. «Si en la primera parte retratamos a los criminales de hace 30 años, en esta entrega hemos investigado a los de hoy y hemos comprobado que aquello sigue ocurriendo ahora en las cárceles y en los vuelos secretos de la CIA», señala Romero.
Entrevista Al Qaida
Desde Costa Rica, vía Internet, Garzón destacó que el objetivo era mostrar el lado oscuro de la lucha contra el terrorismo. «Los excesos que no nos gustan y que están fuera de la ley».
Para acercarse a la realidad, el formato alterna los testimonios de inocentes que han conocido esas prisiones secretas con los de los propios carceleros; los de ex militares que contribuyeron a desvelar lo que ocurría en Abú Ghraib con intervenciones de organizaciones pro derechos humanos y hasta representantes de Al Qaida en Jordania.
Esta entrevista fue realizada en Ammán por un reportero de TVE para mostrar la existencia de este grupo y «lo fácil» que es encontrarlos.
En todo caso, el magistrado de la Audiencia Nacional dejó claro que eran «yihadistas» sin vinculación penal, salvo la de pertenencia a grupo terrorista, que pasaron por alguna de las prisiones del horror.