En la próxima temporada, TVE contará con el cómico Eduard Soto como presentador del nuevo programa El rey de la comedia. Se trata de un concurso con el que se abrirá una puerta a humoristas noveles de toda España. A partir de mañana empezarán los castings en Galicia para poder participar: lunes 23 en Ourense (Hotel AC Vila Allariz), martes 24 y jueves 26 en Vigo (Hotel AC Palacio Universal), viernes 27 en A Coruña (Hotel AC Coruña) y el sábado 28 en Lugo (Palacio de Ferias y Congresos). -¿Se terminó el Neng? -Por lo que veo va a haber para rato, aunque no por mí parte, sino porque es el referente más rápido para situarme y muchos lo siguen usando. Hay momentos en los que no hablan de Eduard Soto, sino de El Neng, como si fuera él el que presentara el programa. Yo intento desvincularme del personaje, pero ya sabemos que cuando algo pega fuerte siempre queda. -¿Cómo va a ser «El rey de la comedia»? -Se está construyendo aún. Es un programa en el que se le da una oportunidad a una persona de cada provincia de España, para demostrar y salir a la palestra de mostrar el humor de cada uno. Hay mucha gente que está trabajando de mil cosas y jamás ha tenido la oportunidad de probar esto. -Se comentan en los foros de Internet que, en este programa, por fin se podrá ver a Eduard Soto haciendo de sí mismo. -La gente está acostumbrada a verme disfrazado. Yo me imagino que, si te ven con un esmoquin, dará la sensación de que estás más cerca, pero no hay que olvidar que en la televisión, por muy natural que parezcas, siempre estás actuando. Yo, cuando voy a comprar el pan, no llevo un esmoquin, es decir, que también estoy actuando, aunque sea un papel más cercano a mí. -¿Ha pensado en la posibilidad de que los concursantes imiten al Neng? -Puede pasar, entonces tocará responder. Uno ha de estar preparado para lo que le echen y, si sucede, tengo bastante información sobre ello para contestar [risas]. -En perspectiva, ¿a qué piensa que fue debido el éxito del Neng? -Fue un cúmulo de circunstancias. Parte, por un lado, de la necesidad de la gente de buscar una nueva referencia para llegar al trabajo y comentarlo. A todo eso se le une un personaje socialmente muy localizado y, por qué no decirlo, también un buen trabajo, tanto por mi parte como la de Andreu y el programa. Pero bueno, yo nunca pensé que iba a tener ese éxito tan grande. Fue una cosa con un peso específico mucho mayor de lo que se merecía.