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04 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.PARECEN de remotos tiempos de televisión única los 14.380.000 espectadores logrados en el 2002 por Rosa (ganadora de la primera edición de OT) en su (decepcionante) participación en Eurovisión con la delirante Europe's Living a Celebration (¿alguien la recuerda?). Cuota de pantalla, 85,2%, según Corporación Multimedia. Cifra con la singularidad suficiente como para que TVE la ponga en letras de oro a la puerta de su sede porque ya es cosa del pasado. Lo insólito de aquella cantidad estaba en que La Primera se batía duramente con sus competidoras más directas, las privadas Telecinco y Antena 3. El dato adquiere todavía mayor dimensión cuando la media de la televisión más vista en España está en el 20%, y el umbral de rentabilidad (según criterios comerciales), por encima del 14%. Con las posibilidades abiertas por las tecnologías, que facilitarán contenidos a la carta, mucho deberán removerse esos criterios económicos que arrasan a su paso con el otro modelo representado, sirva de ejemplo, por La 2 o por los segundos canales de algunas autonómicas. Los clientes publicitarios pesan mucho en la oferta generalista, pero los contenidos que superan el 20% de share se reducen ya a una veintena escasa. Quizá convendría revisar esos criterios y optar no tanto por la audiencia masiva como por la audiencia cualificada. Aquel 85,2% ya es historia catódica.