TEMA VIEJO, aunque no agotado. Primero llegaron las privadas (de esto hace la tira¿) y los catastrofistas anunciaron películas por un tubo pero de calidad cuestionable. Con los años, pasaron a segundo plano excepto en fines de semana y honrosas excepciones. Hasta TVE se sumó a la desidia y olvidó sus grandes ciclos en La 2 para racanear oferta o insistir en desviar las mejores obras a horas intempestivas. Poco a poco, el cine derivó a (casi) residual en las parrillas diarias para desconsuelo de cinéfilos. Los canales de pago y las digitales acabaron por trastocar el panorama hasta extremos de desconsuelo. Ahora, la oferta de filmes a diario en los canales abiertos, alcanza niveles patéticos. Véase hoy. La 2 opta por dos boñigas del cine español y la Sexta se anota a la tvmovie sufridora. Salva el día TVG, que apuesta por el viejo Wayne por aquello del centenario. Hay hambre de buen cine y su síntoma es el bostezo ante la parrilla convencional.