¿ EN RODAJAS. Algunos ganan en sabor cuanto más fino sea el corte. En la tele no. A más cortes mayor cantidad de anuncios. Y eso que, en la UE, sus ministros de Cultura consideran saludable un tope de 12 minutos de propaganda por cada hora. Unos torturadores. La televisión generalista necesita de la publicidad, pero que los mandamases «de Cultura» se muestren muy satisfechos de haber acordado que el cine se podrá cortar cada 30 minutos produce escalofríos. Ah, si el pobre Fellini levantara la cabeza. Él, que tanto protestó junto a otros colegas contra la incomprensible servidumbre de igualar las películas a cualquier contenido televisivo. Lo dicho, los ministros de Cultura sellaron la nueva directiva sobre Televisión sin Fronteras. Cuentan quienes entienden de esto que será buena para que la industria audiovisual europea pueda desarrollarse plenamente. Si ellos lo dicen... Ahora bien, cortar una película como embutido para mazarnos a anuncios equivale a degradar una obra cuya sacrosanta integridad descansa en su propio origen. Estamos acostumbrados, pero uno esperaba mayor sensibilidad de los señores del Gobierno europeo. Al menos una excepción¿ Cierto que la mutilación duele más cuando se trata de los clásicos; por desgracia, prácticamente erradicados de las generalistas. Que corten un made in Hollywood del montón apenas lastima. Pero la norma regirá para todos los filmes. Es una pésima noticia.