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23 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.TELONEROS, pero de telón de fondo¿ Eso que el diccionario sitúa como en segundo plano. Son habituales en las imágenes que emiten los informativos de estos días (estamos en municipales, por si lo olvidaban¿). Hablan los líderes, mayormente Zapatero y Rajoy, y les colocan detrás a hombres y mujeres, seguramente con alguna intención que los directores de campaña y los especialistas en márketing político, consideran un acierto más allá de ser mudas comparsas. A los espectadores nos parecen unos cromos. Se les nota, no diría tensos, pero sí tiesos. Se diría que quien los puso allí, les leyó previamente la cartilla sobre lo que no deben hacer. Por lo visto predomina la consigna de mostrarse cara de palo. Desconocemos el criterio seguido para el casting, porque habrá alguno. Que sean gente encarada con gracia, sanota e incluso guapa no será casualidad. Algo subliminal: al líder al que cubren las espaldas le vota gente de buen ver. A los feos que les den morcilla. Queda mal sacar a parientes de Quasimodo o del monstruo del doctor Frankenstein, que igual se les da por hurgarse la nariz, rascarse el cogote o hacer muecas. O como aquel crío (un héroe, caramba) que se cachondeó de Bush en uno de esos paripés. Ahí está la cuestión, los del márketing olvidan que eso del telón humano tiene sus riesgos. El primero, que el espectador lo encuentra tocomocho. El segundo, que a alguno le entre la vena graciosilla, rompa la consigna y le plante una higa al candidato y en directo.