Que Los Secretos monten ahora sus escenarios en teatros o auditorios no es casualidad. Se trata de una adaptación a un formato nuevo y bien hecho, que encaja con el sabor añejo que el grupo deja entre el público tras sus conciertos. Un rock sano, con ritmos acunados por la experiencia que dan casi tres decenios de ensayos, pruebas de sonido y conciertos. Los miembros del grupo madrileño son unos músicos más relajados, que evitan los estereotipos de artistas veinteañeros con ganas de cumplir los tres tópicos que dan forma a la leyenda de esta profesión. Y que ya conocen de un pasado muy lejano. Su directo es una mezcla de pop y rock con flecos de música country. Una estética a caballo entre el directo más potente y el acústico más melódico. Un espectáculo generoso con el público que supo corresponderles. Dos horas de actuación acompañadas de palmas y coros que desde el primer momento pusieron a la audiencia en pie. No se precipitaron a la hora de callar el silencio que nacía entre canción y canción y que es común en los directos de corte sinfónico como el del teatro Colón. Lo solucionaron de forma natural y segura entre Álvaro y Juanjo, el bajista. A través de diálogos basados en la improvisación y obteniendo de la audiencia la risa como respuesta. Quiero beber hasta perder el control, Cambio de planes, Déjame o Agárrate fuerte a mí María fueron otros de los clásicos cantados por un público en el que se entremezclaban diferentes generaciones que han escuchado a esta formación en todos los formatos posibles: vinilo, casete, cedé y MP3. Ojos de gata y Por el boulevar de los sueños rotos son canciones que sirvieron para recordar a Joaquín Sabina. Un artista con el que Los Secretos han intercambiado desde siempre letras y música. «Esta canción está dedicada a alguien que no podemos ver pero que está con nosotros», fue la presentación de A tu lado, un himno generacional con el que Álvaro Urquijo quiso rendir homenaje a su hermano Enrique, fallecido en 1999 y miembro omnipresente de la edad de oro del pop español. Los Secretos.