La burbuja pop de la posadolescencia

Javier Becerra
Javier Becerra REDACCIÓN

TELEVISIÓN

28 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

Si en la adolescencia el pop puede salvar una vida, en la posadolescencia la puede hacer más llevadera intentando estirar ad infinítum esa sensación, que no es poco. Conciertos como el de Camera Obscura lo volvieron a certificar: entre ese desapasionamiento interpretativo, esa colección de guiños a los clásicos y esa pulcra y frágil manera de modelarlo todo, se puede hallar nítidamente la silueta del quinceañero inadaptado que escuchaba música bajo las sábanas, dialogando con unas canciones que, la mayoría de las veces, eran lo único que lo entendían. Todo parece venir de otro tiempo, de un tiempo mejor, en el que discos como el fantástico Let's Get Out of this Country eran norma y el pop crecía inocente, vivo, cómplice, encantador. Aunque fuera ficción, por una hora y pico el sexteto escocés logró el encanto, convirtiendo la platea en un suceder de ligeros taconeos, ladeos de cabeza y sonrisas tontas, las de las ocasiones especiales. Todo ello a base de las preciosidades de su notable repertorio: bien pulsando el botón del escapismo pop con Let's Get Out of this Country , viajando hacia la era dorada de los grupos de chicas con If Looks Could Kill , entregándose al intimismo country con caricias de slide-guitar o finalizando con la brumosa fantasía de Razzle Dazzle Rose . En el bis dibujaron un zigzag entre la sorpresa de una fascinante versión del Super Trouper de Abba, y el previsible cierre con Eighties Fan , todo un himno de indie-pop con los ojos en los sesenta. Y, pese a tener al público totalmente entregado reclamando un segundo bis, justo ahí decidieron pinchar la pompa de jabón para que ésta se volatilizara. Fin de la magia. Tocaba volver al mundo real. Camera Obscura. Ciclo «Vangardas Sonoras». Viernes 27 de abril. Auditorio Sede Fundación Caixa Galicia (A Coruña).