Gente atrapada

Camilo Franco

TELEVISIÓN

?a ambición atrapa más que las circunstancias. La ambición es una circunstancia y hay gente que se la toma como la principal. Los personajes de El método Grönholm parecen tener en la ambición un motivo vital. Es como el cebo que el autor debe poner para que la obra marche en la dirección correcta. Lo mejor de esta aclamada obra es la idea de fondo de sustituir el asesinato como motor del suspense por la necesidad de conseguir trabajo. Realmente se podría decir que alguien ha entendido la sociedad occidental del siglo XXI. La gente no estará dispuesta a hacer cualquier cosa, pero está dispuesta a hacer casi cualquier cosa por conseguir un trabajo. El punto de partida es audaz: conservar la tensión del suspense sin necesidad de que haya muertos por el medio. De paso queda una crítica menos evidente de algunos sistemas de contratación laboral. Es justo aquí donde comienzan los problemas porque las líneas que escribe la obra son casi todas convencionales. Se deja ir en casi todos los casos como teatro convencional. Aunque el argumento es imprevisible, lo que es previsible es el método narrativo, la forma en que se comportan los personajes, que llegan hasta el estereotipo . El humor está y las réplicas suenan con su ritmo aunque no muy espontáneas. Le falta riesgo a la forma de contar. La historia está contada por más que nadie va a dejar de acudir a una prueba de trabajo después de verla. Pero eso no es culpa del teatro. «El método Grönholm». Autor: Jordi Galcerán. Reparto: María Pujalte, Carlos Hipólito, Jorge Roelas, Eleazar Ortiz. Comedia. 110 minutos. Hoy y mañana, Teatro Caixanova, Vigo. 20.30 horas. Ourense, auditorio, martes 24 (20.30). Pontevedra, Caixanova, miércoles 25, (20.30 h).