CORRÍA el año 65 cuando Los Sirex cantaban aquello de Que se mueran los feos, canción del verano. De letra pueril, aunque en clave de humor, faltaría. Pedía la muerte de los feos y que no quedara ninguno. Cambio radical, la oferta de Antena 3 para el night time dominical, no pide la muerte de las feas pero les ofrece un quirófano para recomponerles la cara. De paso, las aspirantes a guapas, a requerimiento de Teresa Viejo (¿pero qué ganas tenías de meterte en semejante fregado, congénere?), dicen cosas como que su pareja ya no les abandonará y burradas aún más ciclópeas. Como es natural, desde numerosos sectores, zurran a la privada hasta en el logotipo y les llaman de todo. Con razón. Aún así, no sorprende que la tele apueste por contenido tan denigrante e indigno con la mujer. Esgrimen que el formato ya triunfó en veintitantos países, y España no iba a ser menos. La última en protestar es la asociación de mujeres progresistas Clara Campoamor. Atrás quedó la Sociedad Española de Cirugía Plástica, la ministra de Sanidad, el Defensor del Paciente¿ En fin, voces que claman contra Cambio radical. De no ser porque va en serio, el formato se prestaría a cachondeo. Bastaría con convocar a los más horrorosos y arreglarles con¿ el Photoshop. En el fondo, lo que deja traslucir el espacio es lo baja que anda la autoestima femenina, lo mucho que les afecta la permanente reivindicación del cuerpo 10 y también la hipocresía de los mandamases televisivos cuando fingen sentirse ofendidos por lo que consideran un ataque a su libertad para competir en un mercado implacable. Menos mal que la audiencia no se chupa el dedo y domingo a domingo, se va a otras cadenas. Ya no vale todo.