Un proyecto de revalorización del paisaje aunará arquitectura, escultura, música e imagen Una exposición en Santiago servirá de complemento a una intervención en la Ribeira Sacra
05 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.?os abruptos parajes del Cañón del Sil, que figuran entre los más espectaculares de Galicia, han sido elegidos por el Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC) para llevar a cabo una novedosa experiencia de revalorización artística y cultural del paisaje. El proyecto, según esperan sus responsables, estará plasmado para el próximo mayo y consistirá, por una parte, en transformar un mirador situado en el municipio de Sober -denominado Cotarro I- siguiendo un diseño escultórico acorde con los valores paisajísticos y culturales de la Ribeira Sacra. De ello se encargará la arquitecta coruñesa Isabel Aguirre, quien señala que el mirador «por su disposición, permitirá tener una visión nueva del Cañón del Sil, y además estará especialmente concebido para facilitar el disfrute de los elementos sonoros del paisaje, como el rumor del viento y de los árboles o el canto de los pájaros». Coincidiendo con la apertura del nuevo mirador, el edificio del CGAC en Santiago acogerá una exposición artística inspirada en los paisajes del Cañón del Sil, en la que participarán el fotógrafo gallego Fernando Cabezas y el escultor belga Gerald Dederan. La exposición tendrá también una parte sonora, a cargo del músico electrónico canadiense Jean-François Laporte. «O obxectivo é montar unha mostra inmersiva onde o espectador poderá mergullarse nos ecosistemas, nas sensacións e nas presenzas da paisaxe na vida contemporánea», señala a este respecto el director del CGAC, Manuel Olveira Paz. Isabel Aguirre, una especialista en arquitectura paisajística que colaboró con el célebre arquitecto Álvaro Siza en el diseño del parque compostelano de Bonaval, considera que el proyecto puede contribuir a que se vean de otra forma los paisajes de la Ribeira Sacra y, en general, todo el paisaje tradicional gallego. «Queremos ayudar a que la gente valore y admire el paisaje como un bien común, como un patrimonio natural y cultural que debemos proteger y legar a nuestros hijos. Se trata que el territorio no sea valorado desde un punto de vista exclusivamente económico», explica. El mirador Cotarro I fue elegido entre todos los que existen en la zona por su singular ubicación. «Examinamos todos los miradores del cañón y elegimos éste porque es el que ofrece una visión más amplia de la zona. Tiene una panorámica enorme y además domina una de las partes más agrestes de la Ribeira Sacra», comenta la arquitecta.