El profesional gallego quiere sumar a sus trabajos en «¡Allá tú!» y «Operación Triunfo» su faceta de actor: después de «Yo soy Bea» espera aparecer en más series
01 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.Jesús Vázquez ha llegado a la cumbre de su carrera como presentador. Conductor de un programa estelar, Operación Triunfo , Telecinco volvió a recurrir a él para levantar otro concurso de tradición que dejó por un tiempo, ¡Allá tú! Pero su logro, más allá de la popularidad, es haber conseguido el afecto del público. Ahora quiere permitirse subir otro peldaño en su carrera a través de la interpretación. Tras su escarceo en Yo soy Bea , confiesa que aquel cameo podría ampliarse en el 2007. -El año que se fue ha sido bueno en lo personal y lo profesional. -Ha sido el Año con mayúsculas, el mejor de los que recuerdo entre muchos. -No sólo es un personaje popular, sino querido por el público. -Lo he notado y me sorprende porque a mí me gusta lo que hago y trabajo como me sale de dentro, lo mejor posible, pero nunca he buscado reconocimientos públicos. Este afecto viene sin saber muy bien por qué, pero lo recojo con humildad y satisfacción. -No es fácil engañar a la cámara, que recoge si una naturalidad es impostada. -Sobre todo no es fácil engañar a la gente, porque cada vez sabe más de la televisión. Ya no valen poses, caretas ni papeles porque a la mínima la audiencia dice: «Oye, no me creo tu historia, me voy a ver a otro». La audiencia es soberana. Hoy día los profesionales que más éxito tienen son los que se muestran como son. Para bien y para mal. En Operación Triunfo está pasando ahora con el fenómeno de Risto Mejide, que genera mucho rechazo, pero al final hasta sus detractores reconocen que dice lo que piensa, lo que cree que tiene que decir. En las últimas galas ha venido público con gafas similares para apoyarlo. -Un aspecto físico agradable, como el suyo, ¿provoca también empatía en el público? -No es indispensable pero... Yo huyo de esa etiqueta de chico guapo que me colgaron, he tenido una gran lucha interna con esa historia. Sin embargo, lo he asumido. Si me ayuda en algo el aspecto, pues bienvenido sea, le doy gracias a mis padres. No es algo en lo que me apoye para trabajar, sólo quizá al principio. A ver, yo tampoco soy tonto. Si puedo abrirme un botón más en ¡Allá tu! , me lo abro por si le resulta agradable a quien me está viendo. -Ha hecho sus pinitos como actor en «Yo soy Bea». ¿Sería un camino a explorar? -Sí. Un columnista me animaba desde un periódico a seguir por ese camino. Estudié teatro, hice algunas cosas, y todo quedó apartado por la televisión, que te absorbe. Se me ha abierto una ventana, he visto como una luz ahí. A lo mejor podemos hacer algo. Cuando pasen estas fiestas me reuniré con Telecinco y la productora de la serie porque quedaron contentos y estarían dispuestos a abrirme una puerta. Todo depende de que se pueda coordinar el trabajo. ¿Qué le pediría al nuevo año? Quizá eso, introducirme, aunque fuera esporádicamente, en series como Yo soy Bea . -Como presentador ha tenido la suerte o la habilidad de pasar por encima de la televisión del cotilleo, no caer en ella. -No presentaría un espacio del corazón, aunque confieso públicamente que los veo, los disfruto y me encantan. Veo El tomate , Dolce vita y lo que me echen. Pero no me he sentido tentado a meterme en esos berenjenales; profesionalmente no me sentiría cómodo.