«Los secretos de Osiris» desmiente los supuestos enigmas de Egipto

Julio Castro MADRID

TELEVISIÓN

10 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

¿Cómo, quiénes y por qué construyeron las pirámides? ¿Procede la sabiduría egipcia de la Atlántida o de los extraterrestres? ¿Qué hay de cierto en la maldición de Tutankamón? ¿Eran Nefertiti y Cleopatra las mujeres más hermosas y fascinantes de su tiempo? Son los eternos enigmas del Antiguo Egipto, una civilización que, dos milenios después de su completa extinción, sigue despertando la fantasía y el interés de la mayoría de las personas. Éstas preguntas y otras, no tan ensoñadoras pero igualmente enigmáticas, las contesta Antonio Cabanas en Los secretos de Osiris (Temas de Hoy), un ameno libro en el que el autor ha intentado «mostrar que el Egipto que conoce la gente es de cartón piedra, muy diferente del verdadero, porque nuestra forma de pensar y la suya no tienen nada que ver». Cabanas es miembro de la Sociedad Española de Egiptología desde 1990, pero su nombre se ha hecho conocido tras la publicación de El ladrón de tumbas y La conjura del faraón (Ediciones B). «Mi propósito -explica- es poner una semillita para que la gente luego vaya a obras mayores. También he tenido que desmitificar muchos tópicos». Porque al final, ni los egipcios aprendieron de los atlantes, ni las pirámides las hicieron los marcianos, ni existió la maldición de Tutankamón. Datos fehacientes «Si bien no se puede contestar de momento a todas las cuestiones de esta civilización -explica Antonio Cabanas- sí hay datos fehacientes de que el origen de la raza no tiene nada que ver con los extraterrestres. También se ha calculado que 25.000 trabajadores bastarían para construir la gran pirámide en 20 años, que fue, en efecto, lo que se tardó; más personas se estorbarían entre sí». El misterio favorito de Antonio Cabanas es el de Tutankamón, una maldición que nunca existió: «En 1934 sólo seis de las veintiséis personas que asistieron a la apertura oficial de la tumba habían fallecido». Respecto a su asesinato, «el famoso golpe en la zona occipital de la momia es resina, así que no hubo tal. Lo más seguro es que el rey muriera de una fractura de fémur».