Crítica musical | Lambchop en A Coruña
10 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Una fecha inadecuada hizo que Lambchop actuase el sábado en A Coruña ante un auditorio medio vacío. Lejos de amilanarse, la banda americana aprovechó los huecos de Palexco para amplificar los matices de su paleta sonora. Aunque en estudio su nómina crece hasta los veinte miembros, los ocho músicos que ocuparon el escenario se repartieron las tareas sin problemas. Jazz, minimalismo, ambientes electrónicos y líneas pop se fundieron en un concierto a la altura de su reputación como banda de culto. En cuanto a la filiación country , los vaqueros aparecieron en imágenes de rodeo proyectadas en grandes globos blancos y en guitarras que evocaban el folk ácido de los Byrds. Con esos elementos, Lambchop tejió una bufanda a medida de la peculiar voz del líder, Kurt Wagner. La sorpresa por su aspecto (visera que desentona en un grupo de estética cool ) dejó paso al asombro ante una potencia oculta en los discos. Con gestos de ciego, el cantante se peleó con su silla, utilizando la guitarra como lastre que lo anclara a un asiento del que la fuerza de su garganta parecía dispuesta a levantarle. Ensartadas en un collage , con escasas pausas, sonaron gemas recientes como Paperback Bible o My blue wave, en un concierto que supuso un recorrido por la América contemporánea. Muerto Johnny Cash, con la salud mermada de Dylan, y habida cuenta de que Neil Young es canadiense, Kurt Wagner es, hoy por hoy, su gran cronista.