El galán de «Yo soy Bea» se ha convertido en uno de los personajes televisivos del momento después de que la serie haya conseguido una cuota de pantalla del 30%
03 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Es el producto del verano. Yo soy Bea , versión del célebre serial colombiano Yo soy Betty, la fea , llegó a Telecinco el pasado julio y en menos de dos meses ha conquistado la audiencia vespertina de la privada, donde cada día registra una cuota de pantalla cercana al 30%. El serial ha servido de plataforma a uno de sus protagonistas, Alejandro Tous. Gracias a la pequeña pantalla este alicantino de 30 años se ha convertido en todo un galán interpretando a Álvaro Aguilar, el guapo que depende de la fea (Ruth Núñez). -Sí. Me olía que iba a funcionar. No había visto Yo soy Betty, la fea , pero cuando conocí al equipo y leí esos guiones tan divertidos y con chicha para sacar, supe que iba a ir bien. Aquí trabajamos como una piña, preparamos y pensamos mucho las secuencias. Es mucho trabajo, pero apasionante. -No. Como no la vi en su momento, ahora no tiene sentido. No me gusta ver cómo se maneja y resuelve situaciones el personaje que interpreto, prefiero construirlo yo. Si no tienes referencias, no copias ni vas con ideas preconcebidas. Es más rico porque no te limitas, ya que el abanico de posibilidades es mucho más amplio. Es mejor basarte en el guión, que en este caso es maravilloso y muy gracioso. -Ya, pero no deja de ser una adaptación. -Sí, pero es nueva porque la historia siempre avanza. Los guiones se adaptan aquí y ahora. Se ha quitado el esperpento, y esto lo digo en el buen sentido, del trabajo original. La serie tiene un tono más realista, pero no ha perdido ese punto de locura y comedia. -Lleva mes y medio en la telenovela. ¿Nota ya la popularidad? -Salgo muy poco a la calle, pero compruebo que nos aprecian, no sólo a mí, sino a todos los compañeros, porque se dirigen a nosotros con cariño. Una cosa es que guste tu trabajo y otra que te hayan tomado cariño, que estés dentro de los corazones. Pero no me quedo con la paja, sino que me gusta llenarme de otras cosas. Se agradece que te paren en la calle, porque lo hacen por tu trabajo y porque -como te ven todos los días- pues te llegan más propuestas. -Es una locura. Estoy en casi todas las secuencias. Hay días en que tengo que aprender 40 páginas de guión. No tengo vida social y duermo entre cuatro y seis horas. -¿Qué le ha enseñado «Yo soy Bea»? -A tener paciencia y a confiar. Si de verdad quieres algo y trabajas para ello, las cosas salen. En este trabajo todos somos jóvenes y desconocidos, pero veníamos preparados. Cuando te dan una oportunidad como Yo soy Bea , te comes el mundo. -¿Es espectador de culebrones? -Consumo muy poca tele. Delante de la pantalla tengo la lista de la compra. Prefiero los diarios -nombre técnico del producto-, que los realities . Son productos mayoritarios y, como las revistas, pues entretienen. -¿Por qué tienen tan mala prensa en algunos sectores? -Por las prisas que hay a veces en televisión. El producto tiene que salir, las televisiones apremian, te pilla el toro y eso no es bueno. En Latinoamérica tienen otro ritmo, los actores van con pinganillo y eso no favorece nada la interpretación. Además, allí dan mil vueltas a lo mismo, mientras que nosotros siempre vamos hacia delante, solucionamos en dos capítulos lo que ellos hacen en diez porque lo alargan. -¿Cómo se siente en la piel de galán? -Es un personaje más. En la escuela llevaba tiempo siendo el chico guapo, pero no había alcanzado el nivel de galán. Es otra categoría, es el chico de los chicos.