En directo Hace diez días que el artista Manuel Penín participa en una actividad atrevida y original. Trabaja en un improvisado estudio, a un paso de la calle y ante la mirada de los viandantes
10 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.«Es una experiencia muy buena a nivel personal», comenta Manuel Penín a pocas horas de poner punto y final a diez días de trabajo ante la mirada atónita de los viandantes ourensanos que cada día suben o bajan la céntrica calle Celso Emilio Ferreiro. El joven artista ourensano participa en Escaparte , una iniciativa artística que tiene por objetivo abrir un espacio a los nuevos artistas, a propuestas que no encuentran cabida en las salas tradicionales de arte. Sin modelos preestablecidos, sin formatos fijos. En libertad. Escaparte nace con el propósito de convertirse en una cita anual, pero está abierto a cualquier alternativa que tenga cabida en el vestíbulo de la Casa da Xuventude. Un espacio con una gran cristalera que parece formar parte de la calle y que hace del viandante el Gran Hermano que todo lo ve. Manuel Penín dice haber encontrado su inspiración en el lugar. Los casi diez días han dado de sí. Tres obras de gran tamaño, diez series de formato pequeño y dos de medio son el resultado de haber vivido de cara al espectador. «He dormido aquí para hacer del espacio algo más mío», subraya el artista. A los espectadores les ha costado algo más. Primero, miradas de reojo -desde la calle o los coches-. Segundo, mandar al niño a preguntar. Y tercero, entrar directamente. «La gente ha sido muy participativa. Acabaron por entrar en mi improvisado estudio y preguntar sobre mi trabajo, mi manera de pintar, los detalles, los objetos que aquí tengo e incluso sobre los libros que he traído», relata el artista. «Creo que lo peor será el pudor que tengo al pensar en trabajar cuando alguien me está mirando», comentaba Penín a escasas 24 horas de iniciar el proyecto. Cuando falta poco para que finalice asegura: «Todo consistió en ponerse a trabajar y no pensar en otra cosa. Llevo aquí más de una semana y es ya como mi estudio». Hoy es el último día. Recogerá sus pinceles y pinturas y volverá a su cerrado estudio, al margen de la calle. Permanecerán sus obras, expuestas en la Casa da Xuventude. El resultado de diez días de inspiración.