Entrevista | Donna Leon ESCRITORA ESTADOUNIDENSE QUE RESIDE EN VENECIA Donna Leon, que publica la decimoquinta entrega sobre el comisario Brunetti, se siente, como su personaje, cada vez más escéptica ante el futuro de la especie humana
03 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Veneno de cristal (Seix Barral) es la decimoquinta entrega del comisario Guido Brunetti, el personaje creado por una de las grandes damas de la novela negra, la estadounidense residente en Venecia Donna Leon (Nueva Jersey, 1942). Brunetti se enfrenta en esta ocasión a un caso donde se mezclan la corrupción política y los delitos ecológicos. -Sin duda. Hay un derroche de energía absurdo, encendemos la luz cuando no hace falta o ponemos el aire acondicionado cuando podemos abrir las ventanas si hace calor. La mitad de los coches no deberían circular. Luego están los vertidos tóxicos, de los que hablo en mi libro. Yo soy una fanática de la ecología, soy la Pasionaria de la ecología. -¿Cómo definiría a Brunetti? -Es un hombre justo, honesto e inteligente y leal a su idea de la justicia. -Pero cada vez es más cínico. -Es cierto. Es cínico, pero lo salva su inteligencia. Ha estudiado una carrera, lee, no ve la televisión y observa cómo está Italia, y no tiene más remedio que serlo. Mucha gente me ha dicho que es demasiado bueno, pero también abusa de su poder cuando lo cree necesario. -También se percibe en él un mayor pesimismo sobre la marcha del mundo, sobre la especie humana. -Así es. Con el tiempo, se ha hecho más pesimista, más escéptico. Es lo mismo que me pasa a mí. -En la novela lee un fragmento de «La caída del Imperio romano», de Gibbon, en el que se describe la «total corrupción de todo y de todos». -No ha cambiado nada. Siempre ha habido corrupción, lo que va cambiando es su rostro. La corrupción está en el ser humano, porque todos quieren poseer algo con el menor esfuerzo posible. -¿Le gustan tan poco los políticos como a Brunetti? -Yo me considero de izquierdas, pero tengo un concepto muy malo de los políticos. Al igual que los militares o los curas quieren el poder para ordenar a los demás lo que tienen que hacer. Y eso me parece obsceno. -Pero ¿es mejor Prodi que Berlusconi o da igual? -Decir mejor que Berlusconi te abre una ventana al universo. No es ningún cumplido ser mejor que él. Pero yo deseo lo mejor al nuevo Gobierno. -¿Qué imagen tiene Zapatero en Italia? -Tiene una reputación muy alta. -Pero algunos allí lo tachan de extremista. -Mejor ser extremista que como Tony Blair. Si alguien cree que Blair es laborista o es de izquierdas, estamos perdidos. -¿Cómo ve a Bush una estadounidense que lleva 25 años viviendo en Venecia? -Dejando aparte el juicio moral que merece, lo que no llego a comprender es semejante incompetencia. Tuvo el mundo de su parte tras el 11-S y ha conseguido una guerra civil en Irak y que el petróleo esté por las nubes. -¿Qué ingredientes debe tener una buena novela negra? -Tres imprescindibles. El primero, un protagonista simpático, en el sentido de que conecte con el lector, sea su amigo, su compinche, hasta el punto de que desee que le salgan bien las cosas. En segundo lugar, un tema interesante, una curiosidad que incite al lector a seguir, que capture su atención. Y, finalmente, respeto por el lector, que no se le insulte o se le tome por tonto. -¿Por qué no deja que traduzcan sus obras al italiano? -Quiero preservar mi intimidad, pasar inadvertida en el sitio donde vivo.