El valor de los anuncios

La Voz

TELEVISIÓN

Sin mando | Publicidad con humor

26 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

DESDE HACE años venimos escuchando eso de que los anuncios son como películas en pequeñito, pequeñas joyas de treinta segundos en los que hay emoción, alegrías, penas y mensaje. Y tienen razón. A poco que uno vea la televisión estará de acuerdo con esto, hay momentos en que lo mejor es la publicidad. Se me ocurren muchos spots estupendos, como los nuevos de ya.com y el Mundial o el de Dodot sobre lo que sueñan los bebés. También los hay estúpidos, en general los de compresas y otros asuntos menores, perdón, de mujeres. Pero el que más gracia me ha hecho en los últimos tiempos es uno que, curiosamente, no se verá en España. Se trata de un anuncio que protagoniza George Clooney para una marca de café. La historia es la siguiente: entra el actor, arrebatador, en una cafetería modernísima y después de saludar al chico de la barra -que, fíjate tú, es nada menos que Orlando Bloom- se va a una máquina de café expreso y escucha como dos mujeres hablan a sus espaldas; se oyen frases tan evocadoras como «es tan suave», «es delicado», «muy dulce» y un sinfín de adjetivos fabulosos que le abren los ojos de par en par. Clooney, con su café recién hecho, se acerca a las mujeres y les dice: «Hablando del café tal, ¿no?». El anuncio, además de cuidadísimo en los detalles -él aparece muy atractivo con un polo oscuro-, es un auténtico guiño al espectador, es verlo como un ser inteligente, divertido y con ganas de ser sorprendido. Clooney se ríe de su aspecto, fama y de lo que esperan de él. Efectivamente, es una pequeña maravilla de treinta segundos que nos reconcilia con los intermedios de las películas.