San Simón albergó el primer acto oficial del Año de la Memoria

La Voz B. R. S. | VIGO

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GUSTAVO RIVAS

Las víctimas del franquismo fueron recordadas en la isla, convertida en cárcel de 1936 a 1946 Supervivientes y familiares de las víctimas fueron los protagonistas del emocionado acto

08 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Para la gran mayoría, San Simón, esa pequeña y hermosa isla situada al fondo de la ría de Vigo, es un entorno de postal, un lugar idílico, algo misterioso y bastante inaccesible. Pero San Simón es parte de la historia negra del país, habilitada como cárcel desde 1936 a 1946 y habitada por más de dos mil presos republicanos y disidentes del norte de España. Por ello ha sido elegida por la Xunta de Galicia como sede central de los actos del Año de la Memoria, dedicado a restaurar el recuerdo digno de las víctimas de la represión durante la Guerra Civil y la dictadura franquista. La Consellería de Cultura eligió el día de ayer para celebrar el primer acto institucional de reconocimiento a este colectivo, y para ello invitó a cerca de 400 personas a revivir el pasado en San Simón. Algunos, como Manuel Barros, que estuvo preso allí, vivieron para contarlo. Él lo recordó en un acto solemne y emocionado, relatando en un discurso espontáneo los momentos duros, aunque también fue crítico con la nueva visión de esta isla de la que se ha borrado cualquier vestigio de la historia, «tanto que hoxe parece un museo para disfrutar os millonarios». «Ata quitaron unha placa que recordaba aos presos nun dos peiraos», dijo. Aunque la más embargada por la emoción parecía la conselleira de Cultura, Ánxela Bugallo, que realizó una intervención algo sobreactuada, en el homenaje hubo lágrimas sentidas, las de los protagonistas y las de los familiares de las víctimas, y también hubo palabras, y versos y música. Habló la exiliada Mariví Villaverde, que, según explicó, «os que durmían hacinados despois do reconto eran homes que tiñan ideais e desexaban un mundo máis xusto», y hablaron los poetas. Xosé Neira Vilas, Marga do Val, Xesús Rábade Paredes y Salvador García Bodaño leyeron versos propios o ajenos, incluídos todos en un libro editado por la Xunta, Poemas pola memoria 1936-2000 , que recopila piezas líricas de numerosos autores gallegos en las que se aborda el tema de la guerra en sus múltiples vertientes, con recuerdos para sus, por desgracia, numerosos protagonistas. Entre la comitiva había también otros rostros conocidos, como el de Isaac Díaz Pardo, en un discreto segundo plano. El acto, ambientado durante el momento para los discursos y la poesía por un grupo de música de cámara, finalizó con una ofrenda floral y el sonido de una gaita que manejaba el moañés Xosé Manuel Budiño, mientras los invitados iban depositando claveles ante el pequeño cementerio que existe en este húmedo lugar que ha servido para tantos fines a lo largo de tiempo, ya que también fue utilizado como lazareto para leprosos, albergue para huérfanos de marineros y como monasterio.