La artista norteamericana estrena hoy en España «V de Vendetta», que recrea una Inglaterra totalitaria en la que el Gobierno ha usurpado las libertades ciudadanas.
06 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Natalie Portman esta viviendo los mejores años de su carrera. Después del éxito de Closer , por el que fue nominada al Oscar, y la trilogía de La guerra de las galaxias , la actriz regresa a la gran pantalla como la heroína de los hermanos Wachowski en su última película, V de Vendetta , que se estrena hoy en España. Basada en el cómic de David Lloyd y Alan Moore, la acción se desarrolla en el futuro, en una inquietante Inglaterra totalitaria donde el Gobierno ha usurpado las libertades de los ciudadanos. En este mundo de tinieblas surge un rebelde que se autodenomina V y que se marca como objetivo la rebelión de los ciudadanos. Una joven llamada Evey (Natalie Portman) lo ayudará en su difícil misión. -«V de Vendetta» pone sobre la mesa muchos temas religiosos y filosóficos... -No sé si llegan a ser religiosos, pero para mí es muy excitante participar en una película de estudio que presenta temas e ideas tan interesantes, con personajes fuertes y relaciones complicadas. Es una gran historia, el héroe no es el típico y todo lo que ocurre nos sorprende. En la película hay referencias al fascismo político dentro de un mundo de ficción, pero el fascismo es algo que podría volver en cualquier momento. Siempre decimos «nunca jamás», lo dijimos después del Holocausto, pero mira lo que ha pasado en Ruanda. -¿Sus ideas políticas influyeron a la hora de aceptar este papel? -No, no. Como actriz trato de interpretar personajes diferentes todo el tiempo. Es muy excitante trabajar con directores que buscan estimular a los espectadores con sus historias. -Ha llegado a decir que por fin Hollywood está haciendo películas «sobre algo». Durante un tiempo, tras el 11 de septiembre, el arte se silenció políticamente. ¿Cree que estamos saliendo del túnel? -Los artistas estamos tan interesados en el tema como los ciudadanos. Las noticias son cada día más frías, las personas se convierten en simples números y están muriendo muchas en los conflictos. Por eso creo que es importante contar historias de humanos afectados por las guerras. -En la película se ve cómo se rapa la cabeza. ¿Le costó mucho hacerlo? -Al contrario, fue muy divertido. Lo único que me preocupaba era dar el suficiente dramatismo a la escena en la única toma posible porque el pelo no me lo podían cortar más que una vez. Me tuve que concentrar mucho para estar en el papel y dar al personaje el nivel de emoción que necesitaba. -¿Qué puede decir de los guionistas de la película, los hermanos Wachowski? -Que les encanta hacer películas, pero que no les interesa para nada la fama, ni ser conocidos a título personal. Son perfeccionistas con el trabajo, controlan cada detalle de la película desde bambalinas y saben perfectamente cómo atraer a la audiencia con sus historias.