HE ESPERADO a reponerme del pasmo para contarles que TVE ya ha elegido quién nos representará en el Festival de Eurovisión, que se celebrará el 20 de mayo en Atenas. Ni Rosa de España, afanada en aligerar peso y cabellera dándole a los bailes de salón, ni David Civera, mareado con tanto meneo televisado, ni los pies descalzos de Remedios Amaya, que al pasar la barca me dijo el barquero que lo auténtico no da dinero, ni, por supuesto, Son de Sol, más que quemadas, abrasadas, después del mal de ojo eurovisivo que les cayó con tanta brujería, que hizo que sólo recibieran veintiocho puntos de cuatro países y que el certamen fuera el menos visto en España desde el año 2000. Habida cuenta de que las canciones en español últimamente sólo se llevan trofeos en Eurojunior, que antes muertos que sencillos, el ente público, tan afanado por satisfacer el interés general, ha decidido marear al personal europeo con una cancioncilla en esa lengua franca que es un aliño, aunque pudiera parecer irreconciliable, entre el y ankee ketchup y ese deje arábigo que es el aserejé ja de je de jebe tu de jebere¿ Las hijas del Tomate, que, no se equivoquen, no son Belén Esteban ni la Campanario, sino cuatro buenas mozas de Córdoba con talla Bershka, raya en el ojo y reggaeton en las caderas, que vendieron más de siete millones de copias del Aserejé , ya están preparando coreografía para la canción elegida, Bloody Mary, que da título a su segundo álbum y que ha compuesto Manuel Ruiz, Queco, quien, no sé si a fuerza de catar el cóctel, prevé sacar un millón de copias al mercado. Nosotros nos conformaremos con tener a mano el Alkaseltzer para la resaca.