La veterana artista, recién separada, disfruta de su soledad mientras ensaya en el teatro y prepara un concurso en TVE
26 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Dice que está hartita de sí misma, pero no se le nota. Acaba de ser premiada por la Fundación Casa del Actor por toda una vida en la profesión y prepara un programa que La Primera estrenará en enero. -Le sienta muy bien la soltería. Está muy guapa.. -Sí, me sienta muy bien. Ha habido mucho dolor y sufrimiento, pero también me he dado cuenta de que tengo una familia, unos hijos y unos amigos maravillosos y una profesión que me encanta. En tales circunstancias, no merece la pena encogerse y sentarse a llorar como una tonta en un rincón. -Tiene usted 66 años y tanto el ánimo como la piel de jovencita¿ -Y sin operaciones, ¡eh! -¿Ni un toquecito de Botox? -¡Qué horror! Me horroriza el Botox. No, en estos momentos me gusta cómo estoy, con el tiempo ya se verá. ¿Que cómo tengo la piel tan tersa? Hija mía, esto es genética pura. -¿De quién lo heredó, de la maestra republicana o del padre franquista? -Del padre franquista, que era guapísimo. El hombre se conservaba muy bien. -Madre republicana y padre franquista. ¿No se tiraban los trastos a la cabeza? -No, hombre, no, se querían muchísimo y se respetaban mucho. Hay que ponerse en su época y en sus circunstancias. Tenían los dos muy buen talante, por eso mi hermano y yo hemos salido así de tolerantes y comprensivos -¿No discutirían de política? -Nooooo. En mi casa no se hablaba de política, se ha hablado después, cuando tuvimos la oportunidad de votar, que para ellos fue volver a votar y, sobre todo para mi madre, fue muy emocionante. Y para mi padre también. -¿Cómo es el programa que estrenará en enero? -Me gusta mucho; en estos momentos estoy ensayando Filomena Marturano y no pensaba que me iba a salir una cosa tan bonita. Es un programa en el que niños de 6 a 12 años nos cuentan cómo ven a sus abuelos. Es muy tierno y divertido. -¿Y cuál es su papel en esta historia de abuelos y nietos? -A mí me toca descubrir cómo son realmente los abuelos, porque pudiera ser que no fueran tal y como los ven sus nietos¿ La presentación la hacen los nietos: «Mi abuelo es el mejor porque me lee cuentos, porque trabaja en una ONG, porque es arquitecto, porque ha sembrado en el pueblo en un terreno que no había regadío y ha conseguido que ahí florezca no sé qué¿». Y a nosotros nos toca comprobar si todo eso es cierto. -¿Y qué edades tienen los abuelotes? -Más bien jóvenes. Nosotros hemos elegido niños entre 6 y 12 años porque suponemos que así los abuelos serán más jóvenes; hay alguno incluso de 40 años. En este programa la única que va a ser de la tercera edad soy yo. -Concha, medio siglo en el candelero es mucha tela. ¿No está un poco hasta el moño de la Velasco? -(Pausa) ¿Hasta el moño de la Velasco? Seguramente, pero hasta el moño de la profesión, no. En el teatro me meto en la piel de otros personajes que nada tienen que ver conmigo. Estoy hasta el gorro de mí misma, igual que todos los que me rodean, que cada vez son menos. Ahora nos aguantamos mutuamente mi perra y yo. -¿Cómo lleva la soledad? -Muy bien. Me viene muy bien llegar a casa y estar sola con mi perrita. Me lavo la cara y me la unto de crema como un payaso, me pongo a estudiar o a leer y pienso: «¡Qué bien, a mi bola!».