El lenguaje del arte

R. Domínguez A CORUÑA

TELEVISIÓN

XOSÉ CASTRO

Crónica | Festival de Cultura Sorda Personas con problemas de audición de toda España se reunieron por primera vez en A Coruña para disfrutar del potencial creativo de este colectivo

04 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?Son espectáculos que se hacen desde, por y para la comunidad sorda, pero no especialmente y únicamente para las personas sordas», insiste Susana Mallo, responsable de la comisión de cultura, información y difusión de la Federación de Asociaciones de Personas Xordas do País Galego. Está a las puertas del salón de actos del colegio Calvo Sotelo, en A Coruña, escenario para el primer Festival de Cultura Sorda que se celebra en la comunidad autónoma. Dentro, los espectadores siguen a un mimo madrileño, mientras los medios graban crónicas y reportajes. A viva voz. Cuentacuentos, poesía, teatro, monólogos de humor y bailes completaron la segunda jornada de un festival convocado en colaboración con la confederación nacional con mucho mensaje. «Normalmente, nosotros no podemos acudir a un teatro», se lamenta una de las múltiples personas que han participado en la compleja organización del evento. Así, el festival se convierte no sólo en un punto de encuentro y oportunidad, sino también en un medio para «tratar de difundir la lengua de los signos». «Para que las personas se acerquen a nuestra cultura, a nuestras costumbres», añade. En común, por ejemplo, el lenguaje de la pantomima. Susana Mallo no quiere mencionar con sus manos la expresión cultura adaptada . No. «Lo hacen sordos, los espectadores son sordos», insiste. Injusto sería que pasase desapercibida la creatividad de un colectivo que a menudo, se quejan, parece invisible para el resto de la sociedad. Y habla también de las dificultades que se encuentran fuera del escenario y que, sólo en Galicia, padecen a diario las 9.000 personas con minusvalía auditiva reconocida. Con iniciativas como el festival, que prosigue hoy y se completa con una muestra en el Fórum Metropolitano, los que no oyen pelean por derribar barreras. Reconocer el lenguaje de signos como su idioma es su primera reivindicación como colectivo. Lograr que haya intérpretes en las plantillas de, al menos, servicios básicos, como la sanidad, es una de las ramas de todas sus peticiones: sólo quieren, en definitiva, comunicarse.