ESO DECIMOS de algo cuando es impecable. Como el documental Cuando murió Franco yo tenía 30 años , que La 2 emitió el domingo por la noche por aquello de que era 20-N, fecha simbólica en la historia de este país. Autor: Gustavo Cortés Bueno. De libro por su rigor, por su capacidad de síntesis, por la elección de las imágenes de archivo, por la estructura en varios bloques anunciados a la manera del cine antiguo y hasta por los invitados por muchos que ni son todos los que eran, ni estaban todos los que son. Pero misión cumplida en cuanto a hacer memoria y a presentar la historia con objetividad. O sea, sin las disparatadas frivolidades de, por ejemplo, el tal Moa, Pío. El tiempo en televisión, es oro, pero a cambio juega a favor con eso tan socorrido de que una imagen suple a mil palabras. Claro que es imposible condensar cuarenta años de historia en una hora. Pero el documental logró sintetizarlas porque traslució rigor y trabajo en el guión, bien evidente incluso en la selección de los testimonios de Pradera, Vicent, Arzallus, Gubert, Boadella o Maruja Torres, entre otros. Fue mucho el bombardeo televisivo de estos días a propósito de las tres décadas de la muerte de Franco y ese 25% del padrón español que no le conoció. De ahí que un producto así deba buscar un equilibrio, recordar a unos e informar a otros. Cortés Bueno lo logró.