INTERFERENCIAS | O |
11 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.AHORA es novelista y el gesto de haberse largado con viento fresco (pero con firmeza) de un gabinete Aznar dotó al ex-ministro de Trabajo, Manuel Pimentel, de una aureola de hombre centrado, capaz de dejar atrás el glamur de la política de primera línea y con las ideas muy claras. Por eso sorprendía que lo anunciaran en berenjenales televisivos, quizá en plan Brito Arceo o en algo todavía peor. Participó en El especialista, otro de los estrenos de Cuatro, un formato de Mediapro que pretende evitar todos los excesos de los realities y que a primera vista lo consigue. Cogen a tres ciudadanos con determinados problemas, y mediante la colaboración de otros tantos reporteros, les buscarán ayuda. A Pimentel le tocó Marta, que se quería comprar un piso, pero no tenía idea de cómo acudir a un banco para negociar un crédito. El ex ministro le dio algunos consejos prácticos y allá se fue a una sucursal. La acompañaba una reportera que a través de un pinganillo recibiría los comentarios del ex, mientras observaba la escena desde una furgoneta en circuito cerrado. Así lo hizo y Marta salió muy satisfecha del asunto. Fue todo, aunque con la particularidad de que salvó su dignidad sin verse obligado a hacer o decir alguna chorrada. Los de El especialista sabían que sería una manera de asegurarse un plus de interés. Listos.