CRITICA MUSICAL
08 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.El retorno conjunto de Santiago y Luis Auserón está avalado por un repertorio, en principio, insuperable: clásicos contrastados de la música popular en inglés del siglo XX y un colofón de no menos clásicos temas del antiguo grupo de los hermanos, Radio Futura. La ejecución de las canciones tampoco defrauda inicialmente, debido a las excelentes traducciones de las letras al español y las tablas de los Auserón, que se completa con el acompañamiento de unos músicos más que competentes. Sin embargo, por lo oído en la plaza de Santa María de Lugo, la corrección, como suele suceder en el rock, se convirtió en un obstáculo. Un buen sonido, pero demasiado homogéneo, restó matices a las canciones, contagiando del mismo tono las melodías de artistas tan dispares como Otis Redding ( Hard to handle ), Elvis Presley ( Heartbreak hotel ), The Velvet Underground ( Sunday Morning ) o Brian Eno ( By the river ). A ello contribuía la guitarra solista, que apenas variaba su tono, fuese una canción soul, un rock o una joya protopunk , como Search and destroy , de Iggy and the Stooges, sin duda el momento más bajo del concierto. En cambio, brillaron Street fighting man (Rolling Stones) y I put a spell on you (Screemin' Jay Hawkins), para culminar con una poderosa adaptación del gran éxito de The Troggs, Wild thing . La fuerza de sus tres acordes fue suficiente para encender el público y desear que el resto de la noche hubiese seguido aquellos derroteros. Los asistentes sí se entusiasmaron con los tres bises que cerraron la actuación y demostraron que el repertorio de Radio Futura no ha perdido nada de vigencia. El espíritu festivo de El canto del gallo encajó a la perfección con el ambiente de San Froilán. Annabel Lee sonó casi igual de enigmática y poética que hace ya casi veinte años, pero fue Escuela de calor la que concluyó el concierto por aclamación, en una versión extendida que resaltó sus contagiosos aires funk. Aquello parecía pedir más y más, al emprender un camino cuya dirección natural habría sido conducir a canciones como Semilla negra, No tocarte, La estatua del jardín botánico ... pero la noche se acabó ahí, entre aplausos y saludos entrañables por parte de los Auserón. El legado de Radio Futura había sonado mejor que cualquier clásico.