A LOS señores que pitan en pantalón corto, les salió un vehemente defensor en el entrenador David Vidal, que hacía tiempo que no asomaba por la tele con su inconfundible acento gallego, más dimensionado en versión catódica. Era en El rondo de Estudio Estadio (La 2) y comentaban la jornada con sus circunstancias, entre ellas los pésimos arbitrajes hacia los equipos de Víctor, Lotina y Quique Flores. Trinaban. Con razón. En la resaca del lunes, los informativos sacaron por activa y por pasiva las polémicas jugadas que tanto los avinagraron, y lo que fue peor, su negativa incidencia en el resultado para Zaragoza, Español y Valencia. Sólo Vidal (con apoyo de Kiko) decía eso de que los árbitros yerran como seres humanos. También con razón. Claro que algunos señalaban que los errores favorecen a los grandes. Resulta que jugadores y entrenadores tienen prohibido criticar a los árbitros con acidez. Mal hecho. Nadie obliga a un árbitro a pitar, y debe aceptar las consecuencias. Cierto que los errores son parte de la salsa futbolera, pero mejor evitarlos. Quizá porque son seres humanos se equivocan a favor de los grandes, porque su presión es infinitamente mayor. Los errores del fin de semana, vistos una y otra vez, los dejaron con el trasero al fresco.