Ahora en Nueva York

TELEVISIÓN

ARRANCÓ en Telecinco con cuatro millones, que era lo esperado. Pero CSI Nueva York , prima carnal de CSI Las Vegas y de CSI Miami , consigue aportar algunas diferencias, casi matices. El detective Taylor (Gary Sinise), también pariente artístico de Grissom y de Horatio, marca algunas distancias con ellos. La principal, el obsesivo recuerdo de su mujer muerta el 11-S en las Torres Gemelas¿ Está también el tono formal, de atmósfera opresiva, con predominio del azul metálico y un algo que remonta a Seven , el memorable filme de Steven Fincher. Y sobre todo, que se pasan mucho tiempo en el laboratorio. Cuentan que la policía de los países donde se emiten las tres CSI , apadrinadas por el avispado productor Jerry Bruckheimer (mejor dotado para la tele que para el cine¿), se queja de lo mucho que aprenden killers y psicópatas de las investigaciones de Taylor, Grissom y Horatio, al frente de sus equipos. Secreciones, fluidos corporales y viscosidades varias constituyen buena parte de su material de análisis, sin olvidar vísceras, cabellos, uñas y lo que se tercie. Y más. O sea que, al tiempo que entretienen al personal, proponiendo un pasatiempo de factura homologable, los policías científicos de CSI contribuyen a la cualificación criminal. Suena a coña, pero, mira por dónde, la tele ayuda a triunfar¿