INTERFERENCIAS | O |
10 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.A SABER si, olvidado (aunque añorado) Induráin, uno de los factores de la crisis televisiva de la Vuelta a España (no es lo que era¿) no estará en haberse ausentado de Los Lagos. Eran sinónimo de épica ciclista, de titanes cabalgando sobre bicicletas, llegando a la cima con el rostro desencajado y los poros de la piel reconvertidos en surtidores de sangre, sudor y lágrimas. El regreso a Covadonga responde a un intento de fijar en la retina del espectador imágenes que le obliguen a regenerar el chip frente a un deporte cuya mejor (y casi única) referencia es el Tour, aunque tenga el futuro nublado con el adiós de Armstrong. Ayer habrá logrado La Primera su mejor share con respecto a la Vuelta y a un deporte que necesita con urgencia a un Fernando Alonso o a un Rafael Nadal, que aporte ilusión renovada (y dinero fresco) a la bicicleta y a su entorno. Que la Vuelta se haya ausentado de Los Lagos durante cuatro años, tampoco fue un capricho. El circo que acompañaba a la competición en tiempos mejores, acabó resultando un peligro ecológico para el enclave asturiano por su carencia de sensibilidad hacia el entorno. Normal que les dijeran nanaidelachina y que se fueran con las fieras a otra parte. Las imágenes de TVE confirmaron que los modos cambiaron para bien del espectáculo¿ y de la Vuelta.