SERVIDOR certifica que una semana sin ver la tele posee recomendables propiedades salutíferas. Pero la reincorporación fue traumática porque la tragedia de Londres se lo comió todo, y una vez más, los británicos marcaron diferencias. No sólo pagan en libras y conducen por la izquierda, también controlan la cobertura informativa (y televisiva) de un atentado si lo consideran oportuno para sus intereses. Las pantallas del jueves repitieron las mismas imágenes, con algunos heridos graves en camilla y otros leves en el exterior, tomas de un autobús sin techo y la secuencia recogida por un pasajero con su móvil. Fue todo en un día de rumores con una cifra oficial de fallecidos que nadie se creía. Al parecer, un protocolo impide a sus autoridades publicitar muertos todavía sin identificar. De ahí ese macabro goteo: 35¿ 50¿ 55¿ Ya que el cine y la literatura acuñaron un estilo muy peculiar de su policía y sus servicios secretos, no podemos evitar la sospecha sobre su control de la información. Los terroristas buscan impactar en la sociedad global a través de la tele. Londres optó por impedirlo con una opacidad mediática. Otra vez se cuestiona el derecho a la información, desde anteayer prisionera de la especulación, porque se administraron las imágenes de la tragedia. Lo contrario de lo ocurrido en Nueva York y Madrid.