Eugenio Heltai relata en este libro los años brillantes de un antiguo periódico húngaro La versión facsímil de la edición de 1922 puede conseguirse por 1 euro más el precio del diario
26 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Los periódicos son, por derecho propio, un lugar idóneo para que broten historias apasionantes. El contacto permanente con la realidad y sus protagonistas favorece la narración de hechos que muchas veces son pura literatura. No suelen ser grandes acontecimientos ni arriesgadas hazañas: los mejores relatos anidan en el anonimato de algunos personajes que el periodista descubre a su público. En ocasiones, los propios periodistas se adueñan de la historia. La literatura está repleta de narraciones protagonizadas por reporteros o, mejor todavía, por aspirantes a periodistas. También los diarios y las emisoras de radio han conseguido erigirse en personajes memorables, por su capacidad de fascinación. Es el caso de La Verdad a perra chica , una historia de Eugenio Heltai que Espasa Calpe publicó en 1922 dentro de su colección Los humoristas, en una traducción firmada por Andrés Revesz. En aquel año se puso a la venta en las librerías por 3 pesetas, pero ahora, sólo se puede conseguir con La Voz -en una edición facsímil-, que ofrece este libro a sus lectores por el precio de 1 euro. El narrador de Heltai explica desde la primera página que se dispone a rememorar los días en los que La Verdad a perra chica , ya desaparecido, brillaba en el panorama periodístico húngaro. Pero la historia va descubriendo sus cartas poco a poco: el futuro de la publicación pende de un hilo, por lo que sus responsables deberán ingeniárselas para dar un golpe de efecto que invierta el camino de la desaparición. Y vaya sí lo dan, aunque sus efectos no son los que ellos esperaban. La Verdad a perra chica está narrada en clave de humor y con unos diálogos ágiles y, en ocasiones, decididamente surrealista. Un viaje en el tiempo a los años dorados del periodismo, acompañado por numerosas sonrisas.