CRÍTICA MUSICAL
10 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.La décima edición del ciclo de jazz de la Fundación Barrié arrancó con una doble cita: Hard Bop All Stars, y la propuesta del saxofonista Anthony Braxton. Casi con total seguridad, la del viernes fue una oportunidad única para ver reunidos sobre un escenario a los miembros de Hard Bop All Stars, un nombre coyuntural pero que da una idea del peso histórico que cada uno de sus integrantes tienen en la historia del jazz. Echemos un vistazo: Jimmy Cobb, (batería) y Benny Golson (saxo), 76 años; Cedar Walton, (piano) 71 años; Buster Williams, (contrabajo) 63 años, y el «benjamín» Randy Brecker, (trompeta) 60 años. Ver y escuchar a este quinteto histórico fue, quizá, el aspecto más destacado del concierto, que tuvo mucho de entrañable, aunque el combo no estuviese perfectamente engrasado. Con un sonido bastante deficiente, el repertorio no ofreció sorpresas; una sucesión de stándars a los que cada uno aportó su particular estilo, a pesar de algún despiste en los cortes o entradas de las improvisaciones. A destacar las intervenciones de Cedar Walton, que sigue siendo exquisito y brillante en sus solos, y Buster Williams, impecable en su (oscura) labor de ofrecer alternativas a los solistas. La despedida fue para recordar al homenajeado Charlie Parker con Confirmation . ?Anthony Braxton El sábado, Anthony Braxton y su joven sexteto nos trasladaron a la otra punta del jazz, a la vanguardia. Una hora en la que el grupo desarrolló una pieza sin concesiones entregada a la libre improvisación. Brillante. Sonidos aparentemente desordenados y estructura aleatoria que crea inquietud en quien lo escucha, incluso a veces el bochorno de quien decide levantarse y abandonar la sala (que alguno hubo). Braxton, antes de despedirse, regaló su particular recreación del tema de Parker Yardbird Suite .