El «chico del coro» gallego

Elisa Álvarez González
Elisa Álvarez SANTIAGO

TELEVISIÓN

XOAN A. SOLER

Crónica | De voz blanca a director de orquesta Maximino Zumalave, fundador de la Filharmonía de Galicia, tuvo una trayectoria paralela al protagonista del filme francés

27 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Cristophe Barratier debutó como director con una historia casi autobiográfica, Los chicos del coro . La sensibilidad de un profesor de coro y un grupo de niños que utilizan la música para sobrellevar su estancia en un correccional son los ingredientes de esta obra que podría tener otros protagonistas. Sin tener que viajar lejos. El chico del coro gallego podría llamarse Maximino Zumalave, fundador de la Real Filharmonía de Galicia, y aunque el paralelismo entre la historia del protagonista y este director de orquesta no es exacto, en ambas trayectorias se desgranan puntos en común, como la pasión que les contagió su primer maestro y los comienzos musicales a través de un coro. En el caso de Zumalave se trata del coro de la catedral de Santiago. Fue a finales de los sesenta, con sólo siete u ocho años, tras escuchar una vez cantar a los chicos. En este caso no hubo que convencerlo, sino que el mismo Zumalave insistió en hacer una prueba. «Después de aquello nunca volví a gritar tanto en mi vida», señala. Así accedió al coro catedralicio, donde Mariano Pérez se convirtió en su Clément Mathieu particular. Aunque el protagonista infantil de esta historia, Pierre Morhange, destacaba por su voz, lo cierto es que Zumalave asegura que la suya «era muy normal». Eso sí, los dos consiguieron convertirse en grandes directores de orquesta. Fue allí, en el coro de la catedral, donde surgió la vocación de este compostelano, que observaba asombrado cómo don Mariano Pérez garabateba en un papel encima de su piano, «y a los pocos días ya estábamos ensayando esas canciones, el proceso de composición siempre me llamó la atención», asegura. El coro lo llevó a descubrir la música, y del coro sacó cualidades que lo marcaron toda la vida: esa propensión a buscar la horizontalidad, la solidaridad y coordinación necesarias para que el resultado sea único.