La Berlinale volvió ayer a la senda del buen cine a competición con la visión del genocidio en Ruanda de Sometimes in april , de Raoul Peck; la historia imposible de un matón en la francesa De batre mon coeur s'est arrété , y un retrato del emperador Hirohito en penumbras del ruso Alexander Sokurov. Jacques Audiard hizo creíble un personaje con punto de arranque insólito -un malo de medio pelo metido a virtuoso del piano-; Peck respondió con aplomo al desafío lanzado por Hotel Rwanda , la poderosa película de Terry George sobre el mismo tema exhibida unos días antes en el festival, y Sokurov aportó con el emperador japonés su tercer perfil de grandes personajes históricos, tras sus anteriores ejercicios sobre Hitler y Lenin. El haitiano Peck es quien lo tenía más difícil. Su Sometimes in april parte de una situación simétrica a la de la aclamada Hotel Rwanda , exhibida al inicio de la Berlinale fuera de competición. Es decir, el genocidio ruandés, desde la perspectiva de un matrimonio mixto entre un hutu y una tutsi, a través del que se asiste a una tragedia con más de un millón de muertos en que la comunidad internacional falló sin paliativos. «Para que no me olvides» Por otro lado, la productora coruñesa Continental estrenará mañana en A Coruña Para que no me olvides, dirigida por Patricia Ferreira y seleccionada por la Berlinale para homenajear a Fernando Fernán Gómez.