Se trata de un trabajo del profesor Miguel Taín, publicado por la Diputación de A Coruña El palacio urbano más emblemático del barroco gallego es propiedad del cabildo santiagués
01 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.El arzobispo compostelano, Julián Barrio, y el presidente de la Diputación de A Coruña, Salvador Fernández Moreda, presentaron ayer el libro del profesor Miguel Taín Guzmán, publicado por la entidad provincial, que recoge la historia del palacio urbano más emblemático del barroco gallego, situado en la Rúa do Vilar de Santiago y conocido como La Casa del Deán. Este edificio, propiedad del cabildo catedralicio, está situado en el número 1 de la Rúa do Vilar, al pie de la basílica. Fue construido entre 1747 y 1753 para vivienda del canónigo con el cargo de deán (algo así como el párroco de la catedral) y como residencia de los obispos que venían a Santiago como delegados regios a presentar la ofrenda al Apóstol el 25 de julio. El último que residió en este palacio fue Salustiano Portela Pazos, que la ocupó unos meses después de ser nombrado deán, en octubre de 1930, hasta su muerte en 1976. La historia de esplendor y decadencia de este palacio llega hasta la actualidad, pues es la sede de la oficina de recepción de peregrinos, en un uso en precario por el gran deterioro que presenta el inmueble. El Cabildo, como recordó el arzobispo al final de su intervención en la presentación del libro, al igual que el autor de la obra, está muy interesado en su rehabilitación. Pero para acometer tal proyecto «se necesita una gran sensibilidad, y también unas posibilidades económicas que no están al alcance de la Iglesia compostelana». Artífices Los artífices de la construcción de este gran palacio fueron el canónigo maestrescuela y administrador del Depósito de la Catedral, Diego Juan de Ulloa, y el arquitecto y aparejador de la basílica, Clemente Fernández Sarela. Al saber y los gustos de ambos (Ulloa vivió en Italia y era un erudito, y Sarela era hijo de un arquitecto formado en los talleres y la herencia cantera compostelanas), atribuyen las novedades que presenta la arquitectura, ornamentación, distribución y otras singularidades del edificio. La mansión se levantó en el que entonces era el solar más grande de Santiago, al sumar ocho diferentes que ocupaban casas y terrenos baldíos. Hoy se conserva la casona del número 1 de la Rúa do Vilar, el edificio anexo con el portalón del jardín y unha parte con soportal que asoma al número 3 de la misma calle. En su obra, Taín Guzmán, profesor de Arte de la Universidad de Santiago, revisa y actualiza los datos de dos breves estudios que se conservan en el Archivo de la Catedral: uno de Salustiano Portela Pazos y otro de autoría anónima, además de un trabajo de Carmen Folgar sobre los Sarela en su monografía sobre Arquitectura gallega del siglo XVIII. Tal como resumió en la presentación el autor, el libro reúne desde la historia de la construcción del edificio, sus reformas y avatares a lo largo de más de dos siglos y medio, el solar y la decoración interior, con numerosos salones y grandes estancias, hasta un apéndice documental y otro gráfico con los planos del plan director del edificio realizados por el Consorcio de Santiago. Tertulias chocolateras El libro ofrece, además, una breve reseña de los sucesivos canónigos que residieron en la casa, así como de los plateros que tuvieron en alquiler tres tiendas en sus bajos. Incluye también el inventario de bienes del primer residente, Diego Juan de Ulloa, que debió ser un gran anfitrión, organizando tertulias que Taín denomina «reuniones chocolateras», debido a la abundante vajilla especializada, con nada menos que siete chocolateras además de un tetera y una cafetera. Da cuenta de una despensa bien surtida de este producto: siete fanegas y media de cacao de Caracas y Maracaibo, 21 arrobas de azúcar y 27 libras gallegas más, así como libra y media de canela. No faltaban unas cajas de dulces.