SU LIBRO se devora. Esta semana, Alfredo Urdaci colocó en las librerías dinamita impresa, trilita en cantidades mega (351 páginas) para despacharse a gusto, pero, conviene precisarlo, no es literatura de un donnadie dispuesto a sacarse unos euros. Lo tituló Días de ruido y furia , cita shakesperiana ajustada a su contenido. Se muestra el periodista navarro dispuesto a pasar factura a navajazos aunque con contundencia narrativa. Servidor, que hubo de ojear para esta columna bastantes Telediario 2 durante el aznarato , reconoce que devoró sus páginas con fruición de hambriento. Al margen de valorar sus juicios, o de mostrar complicidad con su ostentoso victimismo, el libro pulveriza nombres y apellidos. Planteado con sibilinas filigranas que impedirán cualquier querella, réplica o lo que tercien, destaca su relato de los días del Prestige , o lo sucedido con Letizia, o el incidente con la gallega Ángela Rodicio, que la deja en situación agónica. En cuanto al Prestige , justifica su entrevista del 9.12.02 con Aznar, reproduciendo la trascripción publicada en La Voz de Galicia . Sus despellejos de gentes que siguen en la Casa, muestran a un Urdaci furibundo. Ahora bien, al César lo que es suyo: su radiografía de TVE y del arco mediático en el período 2000-2004, no tiene desperdicio. Lástima su tono perdonavidas y la práctica ausencia de autocrítica.